Generan un sistema de alarma que detecta evidencias de la decadencia de alcornocales próximos al estrecho de Gibraltar

Un hábitat clave para los procesos migratorios a escala mundial

Investigadores generan una herramienta de estudio que alerta sobre procesos de degradación forestal que pueden estar ocurriendo y tomar medidas a tiempo

Detectan zonas de alcornocales con pérdidas bruscas de vegetación entre el 10% y 15%, en los últimos 18 años

Advierten de que “si no se lleva a cabo ningún tipo de actuación en dichas zonas, es problable que la proporción ocupada por el alcornoque acabe desapareciendo”

Los alcornocales próximos al Estrecho son refugio para las millones de aves que cruzan cada año los dos continentes y desempeñan un papel clave frente al cambio climático

  Una investigación realizada en espacios naturales próximos al estrecho de Gibraltar detecta zonas de alcornocales con pérdidas de entre el 10% y 15% de su cubierta forestal que podrían estar asociadas a fenómenos de degradación como “La Seca”, uno de los procesos más preocupantes en esta región, responsable de la muerte de especies como el alcornoque. El equipo de investigación de este estudio publicado en la Revista Ecosistemas de la Asociación Española de Ecología Terrestre, resalta que “a pesar de que los resultados generales de esta investigación indiquen un buen estado de conservación, hemos detectado superficies con fuertes variaciones negativas”.

En esta investigación llevada a cabo por científicos del Centro Internacional de Migración de las Aves (Cima) y la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad de East Anglia (Reino Unido), han analizado la «intensidad de verdor» captada a través de imágenes de satélites durante los últimos 18 años y han generado un mapa a una resolución espacial de 250 metros capaz de detectar zonas locales que han sufrido cambios bruscos en el verdor. Según explica Pablo Sebastián Reyes, autor de referencia, este mapa que mide variaciones en el Índice de Vegetación (EVI) actúa como un sistema de alarma “que nos permite identificar procesos de retroceso forestal para poner en marcha una gestión adecuada que logre frenar este efecto”. El EVI es un indicador que, además de informar de la superficie que ocupa la vegetación dentro de un bosque, aporta datos sobre la estructura de la copa de los árboles y la producción de energía y nutrientes, lo que nos permite conocer variaciones en la vegetación y cambios en su estado fisiológico.

Las conclusiones de este estudio constatan que en los procesos de pérdida forestal se repite un mismo patrón, en el que las mayores disminuciones de verdor se localizan en aquellos suelos con menor densidad de vegetación arbustiva, como son las superficies de matorral o pastizales con alcornoques dispersos, demostrando que los suelos con escasa vegetación son más frágiles y vulnerables ante procesos erosivos como la lluvia o el pastoreo. Esta tendencia tiene una explicación sencilla, cómo explica Reyes en sus declaraciones “la vegetación arbustiva sirve de amortiguador y previene la pérdida de suelo y materia orgánica por fijación”. Por tanto, las pérdidas detectadas en este estudio se extienden desde el 16,8% en las zonas menos afectadas que se corresponden con formaciones arboladas muy densas de alcornoques, frente a unas pérdidas de más del doble (36.92%) en las superficies más vulnerables localizadas en superficies de pastizal arbolado con alcornoques dispersos.

Evitar la desaparición de los alcornocales

En términos generales, las más de 26 mil hectáreas analizadas dieron resultados positivos, detectando ganancias de vegetación en casi un 78% de la superficie estudiada frente a pérdidas en un 22 %. Pero los autores advierten de que, “aunque en términos generales los datos apunten a una variación positiva, hay que prestar especial atención a las formaciones de alcornoque disperso en los que se detectan cambios bruscos de vegetación” ya que, como se ha podido comprobar en este estudio, datos generales de ganancias no tienen por qué corresponderse siempre con una evolución positiva de la comunidad arbórea. Tal y como se observa en los resultados de este estudio, a medida que la comunidad arbórea va desapareciendo, ésta va dejando paso a una estructura de matorral o pastizal que refleja un aumento de “verdor” pero que invisibiliza procesos de degradación de los alcornocales en zonas concretas.

Este trabajo financiado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, dentro del proyecto El estrecho de Gibraltar: escenario de referencia para el seguimiento del cambio global a escala intercontinental”, alerta de que las superficies con pérdidas bruscas de vegetación son “presumiblemente” áreas en retroceso en las que “de no llevar a cabo ningún tipo de actuación es problable que la estructura arbórea, o al menos la proporción ocupada por el alcornoque, acabe desapareciendo”, indican los autores.

Según indican los investigadores, “determinar la proporción de estas áreas en retroceso, no detectables mediante el análisis de series temporales de EVI se presenta como un objetivo de trabajos futuros”. Una información muy valiosa para detectar a tiempo procesos de degradación forestal, evaluar sus repercusiones ecológicas sobre otros eslabones de la cadena trófica, así como gestionar estos cambios mediante actuaciones concretas.

El estrecho de Gibraltar, una región clave para la biodiversidad

El estrecho de Gibraltar forma parte de la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo, una región clave para los procesos migratorios a escala mundial, debido a su posición estratégica entre dos continentes y dos mares. Zona que alberga una gran biodiversidad de hábitats forestales, costeros, de humedal y de transición en la que están presentes unas 380 especies de aves. En total, 300 millones de aves cruzan el Estrecho dos veces al año en búsqueda de lugares refugio y alimento en los bosques de la zona, y otras tantas son residentes durante todo el año. Algunas de las cuales se encuentran amenazadas, como por ejemplo el Alimoche común que cría en roquedos de la zona.

En el ámbito marino, se puede observar el paso de hasta 15 especies de cetáceos que se mueven entre el Océano Atlántico y el Mediterráneo, atún rojo y numerosas especies de invertebrados marinos, algunas de ellas amenazadas como el coral anaranjado, la Patella ferruginea o la caracola gigante. En cuanto a diversidad de especies vegetales se han clasificado hasta 1300 taxones de plantas vasculares presentes en los 23 tipos de bosques circundantes del estrecho de Gibraltar, entre los cuales destacan los alcornocales, objeto de estudio en este trabajo. En este tipo de bosques es posible encontrar mamíferos carnívoros como los mustélidos, cérvidos e incluso aves de presa como las águilas.

Además, los alcornocales proveen a la población de la zona de múltiples servicios entre los que destacan: el aprovechamiento de corcho, fuente de empleo en la región; son un escenario ideal para el turismo de naturaleza; y juegan un papel importante frente al cambio climático actuando como sumidero de CO2, manteniendo la humedad en el aire por evapotranspiración y evitando la pérdida de suelo por fijación del árbol.

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